martes, 22 de marzo de 2011



En el principio estaban los perezosos. Veían temporadas enteras de series por internet casi del tirón y se alimentaban de precocinados. Y estaba claro que todo era bueno.
Pero llegó la procrastinación, y con ella los remordimientos. Y los perezosos dejaron de disfrutar de no hacer nada, por estar en todo momento agobiados por el peso de lo que tenían por hacer.

Y cuando dejaron de reírse con Padre de Familia y de emocionarse con Héroes y la pizza barbacoa perdió su sabor, y el porno gratis su color, se dieron cuenta de que la solución sería convertirse en personas resolutivas que administraran su tiempo de una forma eficaz.
Entonces los perezosos se reunieron en grandes asambleas a las que llamarón festivales de música y juegos de rol en vivo. Y la jerarquía de su especie se reunió en un consejo de ancianos que denominaron “foros” y decidieron el futuro de su especie.

Así fue como los perezosos tras ser expulsados del paraíso de la inconsciencia procrastinaron el resto de sus vidas y no volvieron a disfrutar igual de los placeres de la postración ni tampoco de la satisfacción del trabajo bien hecho.
Todo, para que el resto de la humanidad tuviera un ejemplo del que intentar alejarse con la intención de “llegar a algo en la vida” y para que aquellos que “ya no van a llegar a nada en la vida” tuvieran en qué convertirse.

Esta es la historia de cómo estos entrañables vagos se sacrificaron por todos nosotros, tal como a mí me la contaron, antes de preguntarme “¿Has visto algo de la segunda temporada de Drop Dead Diva?” y convertirme en incondicional de su doctrina.

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